Esta página web utiliza cookies. Al continuar navegando por ella, usted acepta el uso de cookies.
(+34) 923211177
Reserva Ahora
+
Fecha
Habitaciones
Adultos:
Niños:
2 Habitaciones
* menores de 12 años
+ Añadir habitaciones
Código promoción
Fecha de la reserva
Adultos
Niños*
Habitación 1
x
Añadir habitación
Home > Turismo

Turismo
Hotel San Polo

El Hotel San Polo se sitúa en la entrada sur del casco antiguo de la ciudad de Salamanca y comparte su espacio con las ruinas históricas de la iglesia de San Polo, una preciosa construcción románica del siglo XI.

Salamanca

Desde el hotel se pueden descubrir a pie numerosos rincones y edificios históricos de la ciudad como el Convento de San Esteban, las catedrales o los edificios de la universidad más antigua de España, la impresionante universidad de Salamanca.

Muy cerca se pueden visitar también la Plaza Mayor y el Huerto de Calixto y Melibea, el escenario de la afamada obra de Fernando de Rojas, así como diferentes ofertas de ocio y cultura como el Museo del Automóvil, el Museo de Art Nouveau (Casa de Lis), el Casino de Salamanca o la Sala de Exposiciones San Esteban.

Salamanca es sin duda un lugar para perderse, un mundo de posibilidades adornado con majestuosos edificios históricos y la inspiración del ambiente universitario que se respira. Un paseo por sus hermosas calles empedradas será suficiente para enamorarte, especialmente de noche, donde la iluminación descubre toda la majestuosidad y la riqueza histórica de los edificios de la ciudad.

Ruinas

La Iglesia de San Polo, el nombre leonés para San Pablo, es el marco incomparable donde se ubica el hotel. El edificio se construyó principalmente con ladrillo de fábrica, aunque se puede encontrar piedra arenisca localizada en la cabecera y esporádicamente en otras partes de la iglesia (sillares sueltos).

Al interior del recinto se podría acceder por dos entradas: una al sur y otra situada hacia poniente, supuestamente la principal, que se encontraba en el mismo eje de la nave central. No se conserva la original: fue reformada en 1529, lo que dotó a la iglesia de una fachada gótica. De esta reforma del siglo XVI sólo se mantiene el alfiz y un escudo esquinado, bastante deteriorado, perteneciente a Francisco Sánchez de Palenzuela. La fachada volvió a reformarse en el último tercio del siglo XIX: se retiraron los mensulones góticos donde iban colocadas las treinta y una estatuas, y se abrieron nuevos vanos.

La entrada sur, de pequeñas proporciones, estaba compuesta por un arco agudo (poco apuntado) y enmarcada por un arco de medio punto peraltado. Por encima de esta entrada se dispusieron tres ventanas, levemente apuntadas y de triple rosca; la central era la más pequeña, y es la que se conserva en la actualidad.