Salamanca Hotel San Polo

El Hotel San Polo se sitúa en la entrada sur del casco antiguo de la ciudad de Salamanca y comparte su espacio con las ruinas históricas de la iglesia de San Polo, una preciosa construcción románica del siglo XI.

Desde el hotel se pueden descubrir a pie numerosos rincones y edificios históricos de la ciudad como el Convento de San Esteban, las catedrales o los edificios de la universidad más antigua de España, la impresionante universidad de Salamanca.

Muy cerca se pueden visitar también la Plaza Mayor y el huerto de Calixto y Melibea, el escenario de la afamada obra de Fernando de Rojas, así como diferentes ofertas de ocio y cultura como el Museo del Automóvil, el Museo de Art Nouveau (Casa de Lis), el Casino de Salamanca o la Sala de Exposiciones San Esteban.

Salamanca es sin duda un lugar para perderse, un mundo de posibilidades adornado con majestuosos edificios históricos y la inspiración del ambiente universitario que se respira.


RUINAS
La Iglesia de San Polo, el nombre leonés para San Pablo, es el marco incomparable donde ubica el hotel. El edificio se construyó principalmente con fábrica de ladrillo, aunque se puede encontrar piedra arenisca localizada en la cabecera y esporádicamente en otras partes de la iglesia (sillares sueltos).

La piedra se utilizó para el zócalo exterior e interior del edificio; este último forma en los ábsides laterales un banco corrido en los tramos rectos de excelente sillería. La piedra se destinó además para los capiteles, cimacios y otros elementos decorativos.

a razón del uso principal del ladrillo y no de la piedra habría que buscarla en causas estéticas, económicas, por influencia de otros grupos, o simplemente por la idiosincrasia del grupo repoblador. La piedra se utilizó en otras iglesias de su misma época (San Cristóbal, Santo Tomás Cantuariense, San Julián...) ya que las canteras estaban relativamente cerca de la ciudad; pero el ladrillo, sin duda, es un material más económico y se manipula con mayor facilidad que la piedra.

Muy cerca de la parroquia de los portogaleses se encontraba la de los mozárabes; el hecho es que otra de las iglesias románico-mudéjares conservadas hoy día en la ciudad estaba situada en su territorio (la Iglesia de Santiago). Quizás el ladrillo de la iglesia de San Polo se deba a esta vecindad: Es razonable pensar que tanto la iglesia de Santiago como la de San Polo pudieron ser construidas por el mismo grupo de artesanos.

La nave central es mayor que las laterales, y posiblemente fue más elevada. La separación entre una y otras se realizaba por medio de arcos torales de medio punto, cuyos arranques se conservan hoy en día. Las cubiertas de las naves podrían haberse realizado con una armadura sencilla de parhilera con tirantes: la mayor, a dos aguas; y las laterales, a una. El exterior no presenta contrafuertes, por lo que no habría tensiones desde el tejado.

La cabecera estaba compuesta por tres ábsides -el central, mayor que los laterales- a los cuales se accedía a través de arcos de medio punto de tres roscas decrecientes; sólo se conserva el ábside derecho y el arranque del central. Su cubierta tendría una bóveda de medio cañón, o ligeramente apuntada en los tramos rectos de los ábsides; y bóveda de horno o cuarto de esfera en el sector semicircular. Debido, quizás, al empleo de bóvedas en la cabecera, se vieron en la necesidad de reforzar su base con piedra arenisca.

Al interior del recinto se podría acceder por dos entradas: una al sur y otra situada hacia poniente, supuestamente la principal, que se encontraba en el mismo eje de la nave central. No se conserva la original: fue reformada en 1529, lo que dotó a la iglesia de una fachada gótica. De esta reforma del siglo XVI sólo se mantiene el alfiz y un escudo esquinado, bastante deteriorado, perteneciente a Francisco Sánchez de Palenzuela. La fachada volvió a reformarse en el último tercio del siglo XIX: se retiraron los mensulones góticos donde iban colocadas las treinta y una estatuas, y se abrieron nuevos vanos.

La entrada del sur, de pequeñas proporciones, estaba compuesta por un arco agudo (poco apuntado) y enmarcada por un arco de medio punto peraltado. Por encima de esta entrada se dispusieron tres ventanas, levemente apuntadas y de triple rosca; la central era la más pequeña, y es la que se conserva en la actualidad.